LLAMARSE ANDANA

Llamarse uno andana significa, según el Diccionario, «desdecirse o retractarse de lo que dijo o prometió»:

El Diccionario de Autoridades (1726-39) decía: «Puede provenir del adverbio antaño, porque lo mira como cosa olvidada por antigua».

Pero no es ésta la explicación del dicho, cuyo origen es muy diferente.

La voz andana es corrupción de antana, que en germanía significa iglesia, y el modismo nació del derecho de asilo.

Quevedo, en sus Capitulaciones de la vida de la Corte, lo explica diciendo que en el siglo XVII los que delinquían procuraban refugiarse en un templo, con lo cual muchas veces obtenían la impunidad. Y como en lengua de germanía llamábase a la iglesia antana y altana, nació la frase llamarse antana como sinónimo de esquivar el cumplimiento de obligaciones o castigos. (Cita de J. Deleito Piñuela en La mala vida en la España de Felipe IV, Espasa-Calpe, Madrid, 1948).

Rodríguez Marín, comentando aquel pasaje del Qujote (parte 1..°, cap. 10), donde Sancho le dice al hidalgo: «Paréceme, señor, que sería acertado irnos a retraer a alguna iglesia», escribe:

«Una de las acepciones de retraerse es acogerse a sagrado para gozar del derecho de asilo, conforme a lo prescrito en las leyes; lo que en el habla germanesca decían iglesia me llamo o llamarse altana (iglesia), de donde vino el llamarse andana, que pasó al habla común».

El mismo Rodríguez Marín, en su edición crítica de El Diablo Cojuelo (Clásicos Castellanos, Madrid, 1918, pág. 264), comentando la frase: «comenzó a pedir iglesias a grandes voces Piedepalo», dice lo siguiente:

«Por iglesia, en una de sus acepciones, se entiende el refugio, favor e inmunidad que da (la iglesia) a quien se vale de su sagrado. Dijeron, pues, pedir iglesia a alegar esa inmunidad, bien por estar acogido a lugar que tenía ese privilegio, o bien por haber sido sacado de él por fuerza. Pero como a todo criminal a quien detenía la justicia importaba mucho hacer entender que tenía ganado derecho de asilo, por estar, o haber estado, acogido, era frecuente el llamarse iglesia, es decir, el empeñarse en no responder otra palabra que iglesia a cuanto le preguntaban».

Quevedo escribe en una de sus jácaras:

Tienen gran tirria conmigo

los confesores de historias;

mas sólo iglesia me llamo,

pueden hacer que responda.

Del mismo Quevedo, en La hora de todos y la forma con seso, es esta cita: «Pues todos me quieren prender, Iglesia me llamo, donde, si cayere, habrá quien me absuelva».

Lo mismo dice Chaves en su Relación de las cárceles de Sevilla, donde afirma que todo criminal, al preguntarle por su nombre en la cárcel, dice: Iglesia:

Y el autor de la Vida de Estebanillo González cap. 5.°: «Sin valerme andana ni defensa de motilones, ni aquello de iglesia me llamo».

Lope de Vega, en el acto III de El alcalde mayor, alude a la costumbre de los delincuentes de no responder con otra palabra que iglesia a cuanto les preguntasen. Cuando Rosarda hace llamar a Dinardo, que está preso en la cárcel y cargado de grillos, tiene lugar entre ambos este diálogo:

ROSARDA.

¿Conocíais a Camilo?

DINARDO

Iglesia.

ROSARDA.

...'El día que al campo salió contigo, ¿no llevabas otro amigo?

DINARDO.

Iglesia.

Llamarse iglesia o llamarse andana era sinónimo de esquivar el cumplimiento de obligaciones o castigos, retractarse de lo hecho, desdecirse de lo dicho.

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